jueves, 12 de marzo de 2009

¡Sal de ese cuerpo...!

  • 0:54 a.m.: un estruendo me despierta. Se oye una radio a todo volumen. Me cago en los vecinos descerebrados. Me levanto y voy al salón: mis joíos gatos han encendido la radio, M80 a toda castaña.
  • 2:10 aprox.: vuelvo a dormirme
  • 6:00: suena el despertador
  • 6:01: compruebo que me ha bajado la regla
  • 6:03: Thelma ha regado todo el recibidor de pota
  • 6:04: Yoshi se ha meado en la bayeta de la cocina
  • 6:50: salgo para Madrid, con 10 minutos de retraso
  • 7:15: debido a los diez minutos de retraso, pillo algo de atasco en Las Rozas
  • 7:25: a la altura de Aravaca, un conductor me hace una pirula
  • 7:32: segunda pirula, en la Ciudad Universitaria
  • 7:40: tercera pirula en la Avenida Donostiarra. Le doy luces. Él hace aspavientos. Yo también. Él se pone el cinturón de seguridad, y unos metros más alante, tras verificar que sigo detrás, frena bruscamente. Le doy un leve toque. Se echa a la izquierda. Como he visto que no le producido ningún daño, y sé que yo tampoco lo tengo, sigo mi camino y que le den.
  • 7:50: café en el bar de Paco
  • 7:57: ficho en el currelo
  • 8:10: después de borrar todo el spam, reviso los correos que me han entrado. Ha habido otro accidente en Galicia, los de Servicios Agrícolas me reclaman siete evaluaciones que me habían pedido, los de Inmuebles me recuerdan que les debo tres planes de emergencia y Javi ha enviado un chiste buenísimo.
  • 8:20: vaya, parece que tengo diarrea
  • 8:35: llega Rober y me pregunta si he revisado la Memoria y he hecho algo de la planificación
  • 8:40: va a ser diarrea, sí
  • 8:50: intento concentrarme en la evaluación de los de medio marino. Llama un delegado, que si puede venir a "consultarme unas cosillas". Que venga. De nuevo intento concentrarme.
  • 9:15: llega el delegado. Que le explique el accidente del Atlántico
  • 9:35: entra otro correo, que en la oficina del 29 ayer por la tarde pasaron mucho calor y el aire acondicionado hace mucho ruido
  • 10:00: llaman de Arquitectura, que para cuando les organizo el siguiente curso
  • 10:10: otro correo, pero este de Médicos sin Fronteras, me cuentan lo que necesitan para atender a las mujeres víctimas de violencia en el Congo. Entretanto, me llaman unos y me dicen que si ya he hecho el informe de la reunión del 27
  • 10:30: paréntesis, desayuno.
  • 11:15: mi jefe, que le de preferencia al tema que ha reclamado el director general, que es importante. Intento esgrimirle que para importante, el tema de los siete accidentes que llevan en Galicia y el responsable de los trabajadores pasando; o el tema de la evaluación de los observadores pesqueros. No parece haber oído nada de lo que le he dicho. Me intento dedicar simultáneamente a los observadores y al tema urgente del director general, relacionado con las retribuciones variables de altos cargos pero para nada con la seguridad y salud de los trabajadores. Obviamente fracaso.
  • 11:45: los de sistemas, que cuando me pueden instalar el Autocad, y que si quiero el Map o el 2004. Mi escasa concentración vuelve a naufragar
  • 12:15: llama la de Valencia, que los delegados le están tocando las pelotas y no sabe que hacer, necesita que le aclare unas dudas
  • 12:30: uno de compras, que si puedo variar la puntuación de ergonomía que le di a una de las sillas. Como tiene cargo, no puedo decirle que haga el favor de comérmela. Pero consigo dejarle claro que NO.
  • 12:50: buscaminas, a ver si me relajo. Me explota la mina que no me espero. Menos mal que entra otro chiste muy bueno de Luismi.
  • 13:10: serie de unos 12 correos seguidos de tiparracos que me preguntan si quiero que mi amiguito crezca, que me ofrecen trabajo bien hogar ingresos extras, y que sus píldoras extra económicas no se qué.
  • 13:30: los del 29 otra vez, que el pomo de la puerta de los servicios no funciona y se va a caer
  • 13:45: sube el de sistemas, que si le digo cuando puedo dejar libre el ordenador un rato para que me instale el AutoCad, me actualice no se qué y me dé acceso a no se cuantos. Al mirar la agenda para ver si por casualidad tengo que viajar pronto y dejar el ordenador libre, me fijo en que hacía un cuarto de hora que tenía que estar hace 15 minutos a cuatro kilómetros de Madrid atascado dando un curso a cuarenta tí@s. Agarro el bolso, grito a Rober que llame a Nati para avisarla de que salgo, y me precipito escaleras abajo. Menos mal que a currar voy casi en chándal, que si voy de falda y tacones la cago.
  • 13:55: el taxista se zambulle limpiamente en el atasco de la calle O'Donell
  • 14:05: por milagro, acierto a la primera con la sala de formación que me tocaba. Afortunadamente, Nati es un cielo, me ha preparado la presentación, ha dado un rato de asueto a los alumnos y así las miradas que me reciben en vez de glaciales son sólo frías.
  • 14:35: he conseguido embutir mi charla de una hora en sólo media y a base de de intercalar paridas, he conseguido que el auditorio se tome un cierto interés por lo que les contaba. Según pintaba inicialmente la cosa, hay que reconocer que ha ido bien. Cojo el metro de vuelta a la oficina.
  • 15:30: los spaguettis recobran su estado primigenio (es decir, tieso) dentro de mi estómago. Y además, bajada de tensión.
  • 15:50: los del 29, que si puede ir Fernando a medirles la temperatura.
  • 15:55: Fernando y yo pactamos declarar uno a favor del otro, llegado el caso, en cualquier juzgado de lo penal que pudiera imputarnos
  • 16:30: que si está ya lo del director general
  • 16:45: me meto en el despacho vacío del gerente recién jubilado y me doy una panzadilla de llorar de unos diez minutos
  • 17:00: me voy a tomar un poleo con mi mejor amigo de la planta primera. Me tomaría una birra (o trece), pero me duele la barriga y tengo gases
  • 17:30: que si he firmado ya el certificado que me pidieron los de planificación hídrica hace tres semanas. Que se me había olvidado por completo, que ahora se lo llevo
  • 18:00: ni director general ni observadores pesqueros ni Cristo que los fundó, me dedico a hacer unas tablas de Excel, que es una cosa que relaja mucho, y que le pique un pollo a toda la Humanidad
  • 18:59: ficho la salida

CONCLUSIONES: mi compadre Guisa, una vez que leyó este blog, me dijo que se iba un poquito la pinza. Guisa es un gran hombre, y tenía TODA LA RAZÓN, completita y verdadera. A mi en este blog se me va el panchito de la hostia, y menos mal, porque en realidad, para eso está. Porque veamos, antes de ayer, un pavo de un pueblo de Alabama, que seguro que había tenido un día mucho peor que yo, y al que se le iba la pinza bastante más, agarró el AK-47 o lo que fuera y se lió a tiros con su familia, con sus vecinos y con el Orfeón Donostiarra; y otro zumbao de un instituto en Alemania, fizo otrosí con sus compañeros; y uno en Murcia se cabreó con su médica y con las mismas. Así que la Nutria vierte aquí su basura mental, despotrica, se caga en sos, y aquí paz y después gloria; porque con esa vena violenta que todos tenemos, pero que a mi me estoy dando cuenta, alarmada, de que me aflora más, un día o me parten la jeró en una discusión de tráfico o lo que es peor, se la parto yo a un ciudadano cuyo único delito ha sido que tenía un día parecido de malo al mío.

Y peor lo pasan las tías en el Congo, por cierto.

6 comentarios:

Nacho Cembellín dijo...

Pues desahogate más que lo hace poco...;-)

Javier dijo...

Podías contarnoslo despacio esta tarde mientras trotamos más despacio todavía.
Un beso. Javier

akela dijo...

¡¡¡ya era hora!!! pueden ocurrirte dos cosas o has estado de p. madre o has estado más vaga que la chaquete de un guardia .... perfiero lo primero

Menos mal que has tenido undía chungo para actualizarte en el blog

¡¡qué gusto haberte visto el domingo!! por cierto nos debemos un homenage de comida a mi aúnme quedan algún dinerillo a pesar de la crisis para juntarnos y comer je,je

Me he partido con tu día catastrofff!!!

Besicos petardilla

Nutria dijo...

¡Hola, ser humano Akela! He estado con más estrés que una perdiz, hija, ni tiempo para escribir. Pero ya estoy de vuelta y dispuesta a comer con vuesa merced si me avisa con una mínima antelación.

Roberto dijo...

que grande eres Tia Concha...y no me refiero al tamaño :-)
Y como dirian en el carrusel deportivo...totalmente confirmado, se te va la pinza...y de que forma :-)
Un beso

Guisa

txapelduna dijo...

Me parto con la crónica ... y por cierto, me apunto a la comida de comadres!! que sin pasta ni ná, para un bocata en el parque ya da (es broma ...)