jueves, 5 de junio de 2008

El doble rasero

Jopé, pues sí que me están saliendo seguidas las entradas del blog. Claro, como estoy sin entrenar... Esta es breve. Es que mientras estaba merendando, me leía la revista de Intermon Oxfam (les paso pelas a dos o tres ONGs para acallar mi joía conciencia, ja ja ja, me parto - para no oirla a pesar de todo-). Y en el editorial, hablan de empresas responsables y tal, y recuerdan el famoso desastre de Aznalcóllar, cuando se rompió el dique que contenía la balsa de residuos requete tóxicos, y el Gobierno, la Junta de Andalucía y Españññia entera le gritó a la empresa sueca Bolidén (que se nota que eran suecos, porque se hacían mucho los ídem *) que eran unos guarros y que ya les valía.

Pero dan un paso más allá en su editorial y reflexionan: ¿y cuando es alguna que otra empresa energética o así, españolita ella, la que hace alguna macrocochinada por el Tercer Mundo? ¿ein? ¿Qué pasa, que nos pilla lejetes?

*Aquí se puede abuchear el chiste malo de la bloguera a grandes voces

domingo, 1 de junio de 2008

Neomalthusianismo

No es que esté hoy muy milenarista, pero ver que tengo un cierto público siempre motiva. Tenía pensado hacer una revisión de la reciente publicidad de automóviles (¡sepulcros blanqueados!), pero como quiero darle un enfoque científico, lo dejo para otro día y paso solamente a comentar que en mi opinión, bastantes de los problemas de la humanidad se solucionarían con bastante menos población.

¡Cielos! Supongo que si una enorme legión de hipócritas que hay por ahí leyeran esto me anatemizarían. La verdad es que desconozco como va el tema en las religiones en las que no me he criado. Creo que los judíos y los protestantes admiten los métodos anticonceptivos, y que tampoco hay problemas en las culturas orientales; y me parece en cambio que el Islam no lo admite, pero sólo me parece, si algún lector ilustrado quiere derramar sobre mi obtusa cabeza los tesoros de su sabiduría, se lo agradeceré. Pero sí puedo hablar, y además en profundidad, de la religión en la que me he criado, porque además de ser de una familia muy religiosa, he tenido la inmensa dicha de ir a un colegio del Opus Dei (hummm, creo que un día contaré alguna de las sabrosas experiencias, nos vamos a reír) y he comprobado que conozco el paño mejor que la tibia media de la población española.

A pesar de todo lo cual, sigo sin entender porqué tenemos que tener todos los hijos que el Señor quiera enviarnos... o por qué el Señor no nos iba a dejar que tomáramos la decisión. Veamos, los católicos argumentan que cuando Dios creó el mundo (últimamente he visto una frase que dice "Dios creó el mundo en siete días.. y se nota" :-D ) dijo "Creced, multiplicaos y poblad la tierra". Vale, pues manos a la obra, pero, ¿hasta cuando? ¿Indefinidamente? ¡Pero joer, si la Tierra ya está poblada! ¡De hecho está superpoblada! No es que ya no haga falta tanta gente, si por variabilidad genética es, ya hay peña para asegurar una más que adecuada supervivencia, no como el lince.

Y es aquí cuando, por fin, querida Tere, entra el tema del Neomalthusianismo. Como sabéis, Malthus era un pollo creo que de principios del s. XVIII, que llegó a la conclusión de que mientras los recursos para la población crecían en razón aritmética, la población en su mismidad crecía en población geométrica (estoy hablando de memoria, geografía de 2º de BUP; lo siento, pero si tengo que retequedocumentarme exahustivamente de todo lo que escribo, se iría al carajo el blog y eso se que os acongojaría en extremo :-D ). Con lo cual, la cosa derivaba hacia una hambruna que te cagas. En el cole del Opus se regocijaban al comentar que no sólo no había pasado eso, sino que a pesar del descenso de la mortalidad infantil, a lo largo del siglo XX los recursos alimenticios se habían multiplicado por nosecuantos. Pos fale. Muy bien. Vamos a suponer que aunque nos reproduzcamos como conejos, papeo va a haber pa rato (hummm).

Pero es que resulta que toda esa peña va demandando no sólo alimentos sino además agua, bien escaso y que tiene un precio ambiental enorme; y energía, que está causando mayormente el cambio climático. A ver, si podemos elegir, ¿no es mejor que seamos menos y vivamos mejor que no que follemos como monos y como ellos, sin gomita, y estemos a dos velas? ¿No vemos que tanta gente crea una enorme presión sobre el ecosistema? Cooñoooo...

Quien quiera, que se reproduzca. Tampoco hay que ponerse en plan maoísta. Pero quien quiera, y el que quiera hacer la picardía sin que luego haya churumbeles, mejor. La mortalidad infantil ha descendido, en todo el planeta, ya sé que en unos sitios mucho menos, pero ha descendido; ya no hace falta tener dieciséis angelitos y que las mujeres mueran de sobreparto o de fatiga. Démosle a nuestra descendencia un sitio mejor para vivir, y no un sitio donde tengan que sufrir hambrunas, guerras por los recursos o siquiera esta maldita incertidumbre con la que nos ha tocado vivir nuestros días...

... o extingámonos rápida e indoloramente :-(

miércoles, 16 de abril de 2008

Deserción

La única ventaja que tiene estar lesionada es que la mala leche que me genera me pone más milenarista, así que vamos a darle rienda suelta.
Como el otro día Dinamita me preguntó por mi teoría sobre el colapso de la civilización occidental, y mi amiga la Tere por el neomalthusianismo (eso debe ser para probarme, porque le ha dado por estudiar Filosofía en la UNED - la universidad española da también para bastante milenarismo-) pues creo que al final no voy a escribir de una cosa ni de otra; voy a contaros, queridos niños, como he llegado a escribir este horroroso blog.
Una tenía su preocupación más o menos tibia por el medio ambiente. Del cambio climático había oído hablar desde los años 80, y además, a fuerza de transporte público me saqué en los 90 no se qué joío master sobre Medio Ambiente, lo cual sigue hablando bastante nmal de la educación universitaria española, y que hasta ahora sólo me ha servido para aumentar -y poco- mi cultura y hacerme menos feliz, pues la gente suele ser feliz en su ignorancia. Pero bueno, podía vivir con ese conocimiento e incluso ponerlo en duda, ya que no había datos concluyentes.
Pero va, y ya en este nuevo siglo se hacen más estudios y empieza a haber muchas más pistas de que sí, que el clima cambia y que hay que hacer algo. Y voy y me inquieto, estaría con el síndrome premenstrual o yo que sé.
Total, que empiezan los poderes públicos a vocear ¡hay que hacer algo! ¡Estamos comprometidos! Y miro a mi alrededor y veo cosas. Como que el Muy Ilustre instala pantallas publicitarias que no le hacen falta más que al alcalde pa ganar pasta que funcionan con electricidad; y llega la Navidad y ponen chorrocientas mil bombillas y van y te dicen, eh, pero son de bajo consumo. Tócame las narices. La cara de gilipollas que tiene el pueblo. Que además lo es, porque hay un montón de peña diciendo "es que la Navidad sin luces no parece Navidad". Anda la leche, pues se lleva celebrando desde bastante antes de la invención de la bombilla. De hecho creo que cuando nació Jesusito no había, y lo de la estrella de Belén estaba fuera de la atmósfera terrestre, mira tú.
Bueno, a lo que vamos; que me subió la tensión, y me daban ganas de subirme a lo alto de unas escaleras y gritar a la gente que si estaba gilipollas, que teníamos que hacer algo. ¡Ah! pero allí estaba el sistema. Y es que, queridos niños, Natrix está metidita en el sistema hasta el cuello. Y esto no lo digo en mi descargo, porque yo podría mandar al Sistema a tomar viento, ponerme una túnica y subirme a la estatua de Colón a predicar; o echarme al monte y dedicarme a volar publicidad luminosa y especialmente, jodíos quads, hummmmm...
Pero no; a pagar mi hipotequita, a comer caliente todos los días, a tener mi tele y mi ordenata. Y es que, queridos niños, las revoluciones las hace la gente que no tiene ya nada que perder o que está muy desesperada. Y que tiene lo que hay que tener.
Así que, avergonzada, me conformo con este blog. Bueno, si consigo que lo lea la mitad de la población mundial a lo mejor conseguimos que prohíban sacar los quads los días pares.

sábado, 15 de marzo de 2008

De aquellos barros...

Hete aquí que, durante los últimos años de la década de los setenta y principios de los ochenta, la afición al fútbol sufrió una cierta bajada en España. Resulta que, como reacción al fuerte impulso que recibió este deporte durante la dictadura, mucha gente tirando como a intelectual, lo rechazó, en gran medida a favor del baloncesto, deporte más moderno y muy valorado tanto en la democracia americana como detrás del telón de acero. Por cierto, fruto de aquello se obtuvieron bastantes éxitos en competiciones internacionales entre las dos canastas.

Pero en los noventa, las televisiones privadas repararon en que el fútbol seguía manteniendo una afición importante, y que todavía era muy explotable comercialmente. Se pusieron, pues, manos a la obra. Y los gobiernos de entonces, como los de ahora, como los de antaño, sabían que el fútbol es una herramienta muy útil. Eso no es nuevo. Recuérdese el panem et circenses romano.

Así que demos al pueblo fútbol. Ocupemos el 50% del noticiero con el fútbol; así prestarán menos atención a otras cosas. Incluso, hagamos de algunas noticias futbolísticas portada del diario, el telediario, etc. Exprimamos el tema al máximo: de los partidos bajamos a las declaraciones, de ahí a los entrenamientos, de ahí a las gripes y gastroenteritis de los jugadores, y por último, abramos un nuevo horizonte: las intimidades (madres, esposas, ligues...) y las miserias (corramos un tupido velo) de los futbolistas, con lo cual ya hemos involucrado también a la prensa del corazón.

No, la religión ya no es el opio del pueblo, Carlitos: ahora es el fútbol y la prensa rosa. Por lo demás, el fútbol va adoptando maneras del culto religioso. Y si no, veánse los anuncios de la Champions, o como se llame, en las que un padre y un hijo (hay que enseñarles desde pequeños) ven, extasiados, como un enorme balón de fútbol desciende hacia ellos desde los cielos, entre cánticos apoteósicos.

Claro, llega un momento en que a la peña del mundillo se le va la pinza, contraviene el ordenamiento jurídico básico español y no convoca elecciones cuando le toca, sino cuando le viene en gana; ya la tenemos montada. Y como la FIFA (o quien haya sido) ha amenazado con excluir a la Selección masculina española de fútbol de no se qué competiciones, habrá gran bajada de pantalones, y en la Federación Española de Fútbol harán lo que les salga de ahí. No lo duden, oigan.

Así que ya puestos, y para ir ya alcanzando las más profundas cotas de la estupidez humana, yo propongo que la RFEF de un golpe de estado y pase a gobernar lo que un allegado mío tiene a bien llamar "este país de mentira" (en uno de verdad, según él, no pasan estas cosas). Francamente, no creo que las cosas empeoraran mucho, especialmente en el plano educativo, en el cual, ya sabemos que buena parte de nuestros estudiantes no sabrá ni la tabla del dos, pero la alineación de la última selección española masculina de fútbol que eliminaron en dieciseisavos de alguna competición, la recitan de carrerilla.

viernes, 7 de marzo de 2008

¿Y después?

Requetehastiados ya de la tele en abierto, Fósil-Man y yo nos hemos hecho del Canal +, y hemos contratado el paquete "Documentales" (tentada estuve de coger el de deportes, pero eso en política se llama "golpe de estado" y es una cosa muy fea que vosotros no debéis practicar en casa, niños). Bien, pues entre cocodrilo y cocodrilo devorando alguna cebra, encontré un documental más o menos graciosete llamado "10 trucos para sobrevivir a la extinción", o algo así, y ponía casos conocidos de especies extintas. De hecho, lo presentaba un simpático dodo (un bicho más bien feote, pero no se extinguió por eso; además, habría que ver qué pensaba él del ser humano). No, no voy a extenderme sobre el truco que exponían como nº 2 o por ahí, "Si quieres sobrevivir, mantente alejado del ser humano". No, eso es muy obvio, y lo dejo para cuando me raye ya definitivamente y me ponga a predicar desde lo alto de un muro.

No, lo que me llamó la atención del asunto fue que, contrariamente a estos documentales tan tristísimos sobre lo mal que le va a la naturaleza, que nos lo estamos cargando todo, etc., que me suelen dejar más bien deprimida, éste no. Este me dejó en cambio una sensación de alivio. Terminaba prediciendo nuestra próxima extinción. Decía que subiría el nivel del mar, lo cual nos dejaría con menos espacio vital (entendido en sentido nazi), estaríamos todos más hacinados y peor alimentados, y las enfermedades infecciosas se propagarían como la pólvora; y no tendríamos recursos genéticos en forma de seres vivos biodiversos para combatirlos, es decir, no podríamos fabricar fármacos, porque las plantitas necesarias nos las habríamos cargado.

Pero que no importa, seguían. Al poco tiempo de habernos extinguido, la vida volvería a prosperar como ya lo ha hecho en otras extinciones masivas anteriores (aunque decían que esta iba a ser la peor, al ritmo que llevamos de extinción de especies al año - dato que siempre me ha escamado, ver El Ecologista Escéptico, de Bjorn Lomborg, capítulo 23). Pero aún así, lo que nos sobreviviera nos olvidaría pronto y la vida se abriría camino.

Bueno, pues eso me dejó mucho más tranquila. Y es que tendemos siempre a identificar fin del mundo con el fin de nuestra especie. Somos unos cabroncetes tan egocéntricos que no nos damos cuenta de que otros bichos muy poderosos, o adaptados, o fuertes, también se extinguieron... y la cosa siguió adelante sin ellos.

Yo no sé si nuestra extinción va a ser una cosa tan rápida e inmediata como decían estos chicos, pero bien pudiera ocurrir, y no me apetece nada que me toque vivirlo. Pero, salvo por eso, me importa un pimiento que se extinga la especie humana. Eso no quiere decir que ahora me ponga a contaminar como una cabrona; todavía podría sonar la flauta, si no para nosotros, para algunos otros bichos o algunas plantas. Y al fin y al cabo, bueno, están sobrinos, y ahijados, y alguna gente joven a la que tengo afecto.

La verdad, sé que los que os habéis reproducido os cagaréis en mi, pero chicos, no es que esté deseando para nada que nos extingamos, pero si tiene que ser, pos fale, que sea; y enhorabuena a lo que quede detrás.

domingo, 3 de febrero de 2008

¿Cómo será el fin del mundo?

¡Me encanta! Esos simpáticos señores del 20 Minutos han sacado en su página web una de sus encuestas, y esta va de "¿Cómo crees que será el fin del mundo?", tema que, como ya sabrá mi enorme multitud de lectores, hace mis delicias. Paso, pues, a comentarla. Dan ocho posibles respuestas, cuya aceptación también reseño:

1. Una gran guerra, con el 19% de los votos. Bien, esta es bastante lógica, tal como está el patio, pero es bastante aburrida y previsible. Estuvo muy de moda mientras duró la Guerra Fría, y ahora resurge, tal como está la cosa con presidentes de los EE.UU. descerebraos y fundamentalistas religiosos también muy perjudicados del coco campando por ahí. Es peor lo de los presidentes, pero sólo porque hay otro montón de descerebrados que les han votado. Ay, Señor.

2. El Sol se apagará o explotará, con el 18%. Vaya, esta es un rollazo. Esta es la de la gente con fe en la humanidad o así. O bien la gente que se ha atenido al significado estricto de la pregunta. Los demás, imbuidos del habitual antropocentrismo del ser humano, hemos interpretado "como acabará la especie humana". La vida en el planeta probablemente sí acabe así. Respecto a la vida de los animales supeiores, yo creo que esta previsión es un tanto optimista... incluso aunque no fuera el absurdo Homo sapiens el causante de la extinción.

3. Creo que el cambio climático tendrá la culpa, un poco por detrás de la anterior, pero muy igualada con otro 18%. Esta es de las que más me gusta. Lo que pasa es que enlaza con las siguientes respuestas; el cambio climático, aún en el peor de los escenarios posibles previstos, no nos matará por sí mismo, es decir, por extremo calor o por extremo frío o por inundación, sino por sus efectos directos, que son...

4. La falta de recursos naturales, con el 13% de los votos. Esto es súper neo-malthusiano, y hace mis delicias. Reconozco que yo voté por esta (y que he tenido que votar dos veces, que si no, no me dejaba volver a ver el resultado). Esta escasez puede ser debida, en mi opinión, al cambio climático, al excesivo crecimiento de la población, ya comentado en entradas anteriores, o, más probablemente, a la conjunción de ambos. Por supuesto, esta es la que hemos votado las mentes más preclaras :-D

5. Creo en un fin del mundo en sentido religioso, ¡con un 10% de los votos! Seguro que esta le encantará a mi amigo Paco, que se parte de risa con los temitas estos integristas religiosos. Mi principal conclusión de este resultado es que una se cree que la gente que menudea por internet es modenna e informada, y tal, y ya ves, también andan por aquí brujuleando un montón de dinosaurios... oh, oh. Ahora, que es de las opciones más divertidas. Espero que si se cumple, no lo organice el Dios de la iglesia católica, que igual anda un poco mosqueado conmigo (nota: a cualquier otro Dios algo más racional probablemente se la pele -con perdón- mi opinión).

6. Creo que moriremos todos por algún meteorito, con el 8%. Esta entra dentro de lo posible, y a lo mejor muere toda manifestación de vida... pero yo creo que sobreviviría alguna bacteria, o algo así, en lo más profundo de algún océano, y con un poco de suerte, se volvía a montar otro circo, si no lo remedia antes la causa número 2.

7. La falta de agua potable, con un 7%. En realidad, esta queda englobada en la 4, que a su vez es consecuencia de la 3. Claro, que también podría ser que tiráramos tanta mierda a los ríos y al mar, que hasta la lluvia cayera contaminada; pero yo creo que antes de llegar a producir tanta guarrería, ya se habría mermado un tanto la población humana con su propia contaminación.

8. Una invasión extraterrestre, con otro 7 %. Esta es la opción de la gente que estaba de coña o la de los frikis, y me parece estupendamente divertida (bueno, especialmente para los extraterrestres, claro). De hecho ya ha dado pie a algunas buenas novelas y guiones de película; lo único que aquí el personal está más pesimista, y no nos va a salvar ni Tom Cruise ni el presidente de los EE.UU., que como ya hemos visto, en realidad es bastante mejor candidato para aniquilarnos que cualquier terrible extraterrestre ávido de sangre.

lunes, 24 de diciembre de 2007

El efecto de masa

Necesito urgentemente un electroshock. Eso como solución de urgencia, porque luego hay otras soluciones más estructurales, como reducir la población del país a la mitad, mandarme de ermitaña a alguna ermita perdida en un desierto (poblacional), o alguna así, que de momento no procede por diversos motivos de poco peso cada uno pero que juntos suman gran tonelaje.

Hay demasiada gente, rozo con ella, en la calle, los comercios, el metro, los transportes, la carretera, y me pongo como una hidra. Tengo una mala hostia que no me lamo, y como encima soy de biotipo atlético, que en mi libro de psicología de COU ponía que tenemos tendencia a la violencia y a la delincuencia, me pongo super brava. A lo mejor la solución a corto plazo es que un día me encuentre a alguien más furro que yo y me suelte una ensalada de hostias que me deje más suave que un guante.

Luego yo me pregunto porqué me pongo tan bestia y desagradable, en realidad la gente que conoce mi cara Nutria piensa que soy un gran ser humano. ¿Lo soy? ¿Tengo doble personalidad? A veces soy encantadora, sonrío a las cajeras, ayudo a las ancianitas, si veo un accidente en la calle me paro a ayudar... hasta que de repente, un día, alguien toca no se qué jodido resorte y me convierto en un ser anormal, ávido de sangre, chula como un policía local de los noventa...

Y solo se me ocurre atribuirlo (ya que no cuadra con mis estados hormonales) al efecto de masa. Hay demasiada gente en este cochino mundo. Al gracioso que ponga en los comentarios que a lo mejor la que sobra soy yo, no, no le voy a hacer un morro nuevo, pero también puede ser él el que sobre, y en cualquier caso, yo ya estoy aquí, y a ver quien es el guapete que me saca. Ni voy yo a sacar a nadie (o no quisiera, la verdad, pero por si acaso, evítenme), pero ya tomé hace tiempo la decisión de no meter a nadie más. Ya vale con todas las apreturas, colas, pisotones, roces y demás que llevamos. Yo creo que eso pone nerviosa a la gente... y la vuelve agresiva, y que no piense en los demás.

Cuando estudié ecología en la carrera, me hablaron del efecto de masa. Cuando una población crece por encima de determinados límites, aunque sigan existiendo recursos suficientes para todos, se autorregula disminuyendo la natalidad. También se atribuía a este efecto la famosa conducta ya descartada de los lemmings. Y a lo mejor nuevos estudios también han echado por tierra este efecto... pero podría ser que existiera de verdad, y que los seres humanos, que en general hemos pervertido el orden natural de las cosas, lo hayamos neutralizado, y venga de reproducirnos, y de llenar este mundo de sujetos, que por primera providencia, no le dejan a uno soledad suficiente como para relajarse, descargarse ni tiempo para interiorizar cosas.

Y eso, sin entrar en el tema de la sobreexplotación de los recursos naturales, ni del neomalthusianismo, del que mantengo mi promesa de que hablaré de él... y como lo lea la Santa Iglesia Católica me excomulga.